Todo ingeniero de tuberías se topa tarde o temprano con un proyecto en el que se especificó una válvula de mariposa sin considerar adecuadamente su tipo de conexión, y las consecuencias suelen manifestarse en el peor momento posible: durante una prueba hidrostática, una parada por mantenimiento o una ampliación de línea imprevista. Los tres tipos estándar de válvulas de mariposa —wafer, lug y de doble brida— no son intercambiables. Cada una implica una serie de suposiciones sobre cómo se construirá, operará y mantendrá el sistema. Elegir la válvula correcta en la etapa de especificación no cuesta nada. Equivocarse en la etapa de instalación cuesta mucho más.